El turismo y la atenuación de la pobreza

 

El turismo es uno de los principales motores del comercio y de la prosperidad en el mundo. La atenuación de la pobreza es uno de los mayores retos globales. A pesar del momento turbulento que atraviesa la economía mundial, estas verdades son difíciles de cambiar. Enfocar el poder de creación de riqueza del turismo hacia las personas más necesitadas es por tanto una tarea inmensa y una extraordinaria oportunidad.

 

 

 

LA POSICIÓN ESPECIAL DEL TURISMO EN LA ATENUACIÓNDE LA POBREZA

1.    El tamaño y el crecimiento del sector

En muchos países, el turismo actúa como un motor de desarrollo a través de la entrada de divisas y la creación de empleo directo e indirecto. El turismo aporta el 5% del PIB mundial y representa el 6% de las exportaciones de servicios mundiales. Es además el cuarto sector exportador, después del petróleo, los productos químicos y la automoción. El turismo representa 235 millones de empleos, o sea uno de cada doce empleos en el mundo.

Les llegadas internacionales han aumentado algo más de 4%, pasando de 939 millones en 2010 a 982 millones en 2011, año caracterizado por el estancamiento de la recuperación económica global, cambios políticos relevantes en Oriente Medio y África del Norte, y catástrofes naturales en Japón.

2.    La importancia relativa del turismo para los países en desarrollo

El turismo, en muchos países en desarrollo y menos adelantados, es la opción de desarrollo económico más viable y sostenible y, en algunos de ellos, la principal fuente de entrada de divisas. Parte de estos ingresos revierte en diferentes grupos de la sociedad y, si el turismo se gestiona centrándose prioritariamente en la atenuación de la pobreza, puede beneficiar directamente a los grupos más pobres mediante el empleo de la población local en empresas turísticas, el suministro de bienes y servicios a los turistas, la gestión de pequeñas empresas y empresas comunitarias, etc., con el consecuente impacto positivo en la reducción de la pobreza.

El turismo en los últimos años se ha caracterizado por dos tendencias principales: en primer lugar, la consolidación de destinos turísticos tradicionales como los de Europa Occidental y América del Norte; y en segundo, una pronunciada expansión geográfica. Se ha producido una diversificación sustancial de los destinos, y muchos países en desarrollo han registrado un incremento significativo de las llegadas de turistas. Las llegadas a los países en desarrollo fueron el 46% del total de llegadas internacionales en 2011. El turismo se ha convertido en un actor protagonista de la economía de los países en desarrollo.

Veamos algunos hechos:

  • En 2011, las llegadas de turistas internacionales a mercados emergentes y países en desarrollo ascendieron a 459 millones.
  • El turismo es la primera o segunda fuente de divisas para 20 de los 48 países menos avanzados en el mundo.
  • En algunos países en desarrollo, especialmente los pequeños Estados insulares en desarrollo, el turismo puede aportar más del 25% del PIB.

3.    El carácter del turismo

Hay muchas características del turismo como actividad que lo hacen especialmente interesante para los países de rentas bajas y las comunidades desfavorecidas que en ellos habitan. Entre ellas:

  • Toma como punto de partida activos particulares. El turismo otorga un gran valor a algunos rasgos comunes de los países en desarrollo, como un clima cálido, un rico patrimonio cultural, unos paisajes inspiradores y una abundante biodiversidad. Estos puntos fuertes pueden ser muy importantes en zonas rurales, que obtienen así una ventaja comparativa en el campo del turismo, mientras que en la mayor parte de los demás sectores económicos se encuentran en desventaja.
  • Es accesible a las personas desfavorecidas. El turismo es un sector que emplea bastante mano de obra y se compone tradicionalmente de empresas pequeñas y microempresas. Muchas actividades turísticas se adaptan especialmente a las mujeres, a los jóvenes y a grupos desfavorecidos como poblaciones de minorías étnicas. Muchos puestos de trabajo en el sector turístico pueden estar al alcance de las personas desfavorecidas, ya que exigen relativamente pocas competencias y pequeña inversión. Algunos empleos incluso pueden ser de jornada parcial y servir para complementar los ingresos derivados de otras actividades.
  • Tiene muchas ramificaciones. Como el producto turístico está integrado por actividades e insumos muy diferentes y tiene una cadena de suministro grande y diversificada, el gasto de los turistas puede beneficiar a un amplio abanico de sectores, como la agricultura, la artesanía, el transporte y otros servicios. El gasto adicional de las personas cuyos ingresos proceden en parte del turismo expanden más aún los beneficios económicos (el efecto multiplicador).
  • Conecta a los consumidores con los productores. El turismo, inusualmente, es una actividad que lleva a los consumidores hacia los productores. La interacción entre los turistas y las comunidades desfavorecidas puede aportar diversas ventajas prácticas e intangibles, que pueden ir desde un mayor conocimiento de los problemas y valores culturales, ambientales y económicos de ambas partes, hasta los beneficios mutuos derivados de una mayor inversión local en infraestructuras.

Por otra parte, el turismo también presenta aspectos negativos como base de la atenuación de la pobreza, que requieren una atención particular. Los principales son:

  • La imprevisibilidad y fluctuaciones de la demanda. El turismo es muy sensible a episodios económicos, ambientales y socioculturales que afectan al deseo de viajar de los turistas. En ausencia de seguridad social y sin la cobertura de un seguro privado, las personas sin recursos pueden ser especialmente vulnerables a las caídas repentinas de la demanda. Sin embargo, la demanda turística a menudo se recupera pronto cuando las circunstancias cambian.
  • La estacionalidad de la demanda, que puede concentrarse en temporadas. Esta característica requiere una buena integración del turismo con otras actividades económicas que proporcionen una fuente de ingresos suficientes para sobrevivir todo el año.
  • El impacto en los recursos que sustentan la vida. Entre ellos el agua, la tierra, los alimentos, las fuentes de energía y la biodiversidad. Su disponibilidad para las personas desfavorecidas puede verse amenazada por la competencia y la sobreexplotación del turismo. La degradación de bienes culturales y la ruptura de las estructuras sociales constituyen amenazas paralelas. Los problemas mundiales de agotamiento de los recursos y degradación ambiental pueden ser tan importantes como los locales, por ejemplo el impacto del turismo a largo plazo en el cambio climático y el impacto de las medidas de adaptación y mitigación en los patrones de viaje.
  • Nexos débiles para los desfavorecidos. La naturaleza de la inversión turística y la falta de compromiso de los desfavorecidos pueden hacer que una gran parte del gasto turístico se vaya fuera de los destinos pobres. Los ingresos que quedan pueden al final no llegar a los desfavorecidos, sino a las personas con más educación y a los segmentos más acomodados de la sociedad.

El turismo no debería verse en sí como "la respuesta" a la eliminación de la pobreza, pero puede realizar una aportación sustancial. El potencial de desarrollar en mayor medida el turismo para canalizar un porcentaje más alto del gasto turístico hacia las personas desfavorecidas puede ser importante en algunas zonas y bastante reducido en otras. Sin embargo, dadas las dimensiones del sector, incluso un cambio pequeño en el enfoque, cuando se aplica extensamente, puede generar una diferencia significativa.

Dado el objetivo global de incrementar el volumen de los beneficios económicos y de otra índole que obtienen los desfavorecidos, el enfoque debería tener dos vertientes:

  1. Incrementar el tamaño y el rendimiento del sector turístico en su conjunto (el tamaño de la tarta),
    aumentando, por ejemplo, el número de visitas, la duración de la estancia y el gasto por persona.
  2. Incrementar la parte del gasto en el sector que llega a los desfavorecidos (el trozo de la tarta),
    mediante medidas específicas para ayudarles a participar en el turismo o a beneficiarse indirectamente de él.

Para realizar una aportación significativa a la atenuación de la pobreza, es esencial trabajar con la corriente dominante del turismo, para lo cual es preciso hacer hincapié en dos cuestiones fundamentales:

  • Lograr el compromiso de las empresas del sector privado, tanto de operaciones e inversores de gran envergadura como de pequeñas empresas y micronegocios. Ahí es donde se crea la riqueza y se distribuye. Habría que ayudarlas a ser más competitivas y a generar mayores beneficios para los desfavorecidos, mediente prácticas de empleo, nexos locales y actividades y productos que favorezcan a los pobres.
  • Velar por que los destinos turísticos en conjunto sean a la vez competitivos y sostenibles, abordando cuestiones de gestión de recursos y la relación entre el turismo y otros sectores económicos.

Este enfoque debería combinarse con el trabajo a nivel local dentro de las comunidades para comprometerse con los desfavorecidos, llegar hasta ellos, entender plenamente y atender a sus necesidades y crear oportunidades a su alcance. Todo ello, sin embargo, debe efectuarse manteniendo una relación apropiada con un contexto turístico y un mercado más amplios.

10 Principios para lograr la atenuación de la pobreza a través del turismo [1]

  1. Todos los aspectos y todos los tipos de turismo pueden y deben preocuparse por la atenuación de la pobreza.
  2. Todos los Gobiernos deben incluir la atenuación de la pobreza como objetivo clave del desarrollo turístico y considerar el turismo como una posible herramienta para reducir la pobreza.
  3. La competitividad y el éxito económico de las empresas y los destinos turísticos son vitales para la atenuación de la pobreza: sin ellos no hay beneficios para los desfavorecidos.
  4. Todas las empresas turísticas deberían preocuparse por el impacto de sus actividades en las comunidades locales y buscar la forma de que sus actuaciones beneficien a los desfavorecidos.
  5. Los destinos turísticos deben gestionarse teniendo la atenuación de la pobreza como objetivo central, imbricando a la vez en las estrategias y los planes de acción.
  6. Es preciso entender a fondo cómo funciona el turismo en los destinos y saber, por ejemplo, cómo se distribuyen los ingresos turísticos y a quién benefician.
  7. La planificación y el desarrollo del turismo en los destinos deben tener en cuenta una amplia gama de interesas, entre ellos la participación y representación de las comunidades desfavorecidas.
  8. Deben considerarse todos los posibles impactos del turismo en los medios de vida de las comunidades locales, entre ellos los impactos actuales y futuros, de alcance local y mundial, en los recursos naturales y culturales.
  9. Debe prestarse atención a la viabilidad de todos los proyectos que afectan a las personas desfavorecidas, garantizando el acceso a los mercados y mazimizando las oportunidades de crear nexos beneficiosos con empresas establecidas.
  10. El impacto del turismo en la atenuación de la pobreza debe supervisarse de manera efectiva.

Adaptación del "Manual on Tourism and Poverty Alleviation, Practical Steps for Destinations." UNWTO and SNV 2010


[1]Estos principios reconocen y tienen en cuenta principios anteriores, con larga tradición y de suma importancia para el "turismo en favor de los pobres". (e.g. Ashley et al, 2000; Pro-Poor Tourism Partnership, 2005)