Antecedentes y objetivos

En su Cumbre del Milenio en 2000, Naciones Unidas identificó la pobreza como uno de los mayores desafíos mundiales y fijó, como uno de sus Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) la erradicación de la pobreza extrema antes del año 2015. La Organización Mundial del Turismo (OMT) ha respondido a este reto y oportunidad lanzando la Iniciativa ST-EP, que se anunció en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible de Johannesburgo en 2002.

A pesar de la posición especial del turismo para la reducción de la pobreza, es habitual que los segmentos pobres de la población de países en desarrollo y países menos avanzados (PMA) no se beneficien del impacto económico del turismo. La Iniciativa ST-EP de la OMT de turismo sostenible a favor de la reducción de la pobreza (del inglés Sustainable Tourism – Eliminating Poverty) promueve el alivio de la pobreza a través del apoyo de proyectos de desarrollo sostenible. La iniciativa se centra en intensificar la labor que desde hace tiempo desarrolla la OMT para promover el turismo sostenible –desde el punto de vista social, económico y medioambiental- con actividades que contribuyen específicamente a atenuar la pobreza, promueven el desarrollo y crean empleos para las personas que viven con menos de un dólar al día. La OMT considera la Iniciativa ST-EP como un instrumento eficaz para realizar una contribución tangible a los Objetivos de Desarrollo del Milenio. El turismo puede jugar un papel importante en relación a los objetivos 1, 3, 7 y 8, que tratan la extrema pobreza y el hambre, la igualdad de género, la sostenibilidad medioambiental y el fomento de una asociación mundial respectivamente.

En la Cumbre mundial de la ONU en Nueva York en 2005, la OMT convocó reuniones con los gobiernos y el sector, las agencias de la ONU y autoridades de la sociedad civil sobre la forma más efectiva de poner el turismo al servicio de los ODM. Estos debates concluyeron con la adopción de una importante Declaración sobre “El turismo al servicio de los Objetivos del Milenio” , que plasmó por escrito el reconocimiento del turismo como una fuerza fundamental para el desarrollo socioeconómico y como contribuyente eficaz a los ODM. La declaración apela a los gobiernos, a las agencias de desarrollo internacionales y bilaterales, a las corporaciones y a la sociedad civil para que prosigan sus esfuerzos de apoyo al sector del turismo movilizando recursos adicionales, estableciendo una mayor prioridad para el turismo en los programas de asistencia al desarrollo y las estrategias de reducción de la pobreza, promoviendo las asociaciones público-privadas y la buena gobernanza.

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